
El pequeño bribón que veis se llama Vito (de los Corleone de toda la vida) Y lleva con nosotros desde Diciembre. Es un cachorrín, bueno, era. Ya es todo un pedazo de ca.. de capo mafioso. Empezó viviendo en nuestro piso (le hicimos su camita en el balcón, pero tardó solo unas semanas en "trasladarse" al campo. Ahora tiene mejores vistas, más espacio donde correr, un amigo, pero realmente, lo que ha significado para mí es que, una vez más, me he de tragar todas mis palabras.
Recién llegado de Benasque, e iniciando la andadura del piso con Bea (de la cual todavía no hemos terminado...) Antoñico me dejó caer la posibilidad de cumplir uno de mis sueños. Siempre he querido tener perro, y desde una charla con ese corricolari que me debe unas foticos de sus churumbeles ( y como no me las pase pronto le publicaré unas fotos que han salido en una revista...) Pues eso, que después de hablar con Chamar "El gato-panzarriba" llegué a la conclusión de que un Beagle sería la decisión perfecta; pequeño, no ladra (ja, ja, que no ladra dice..), no suelta pelo (venga ya, hablemos en serio..) y al ser un perro de rastro, aguantaría mis jornadas de mountain bike, correr, salidas al campo. Vamos, el perro perfecto. Y realmente lo es. Pero aquí, nuevamente, el que falla soy yo.
El cachorro tenía 6 meses cuando nos lo dio la santa madre de Antonio ( o la señora de las pechugas los domingos a las 11:00) y pese a mis pobres intentos de acomodarlo al piso, mi bebito necesitaba más cariño o contacto del que nosotros le dábamos. Y aunque lo sacase 5 veces al día, el mu cabrón quería más. Y la forma de reclamarlo era aullando, y pese a que Bea insistía en que le diésemos un tiempo más, a ver si se acostumbraba; al no poder meterlo dentro del piso (solo estaba en el balcón, comiéndose su cama y meando al vecino de abajo) ni yo aguantaba su carita de pena, ni creo que los vecinos hubiesen aguantado los aullidos del mafioso. Bueno, ahora está mejor, aunque me ha salido paracaidista, o escalador, y le gusta demasiado saltar de la terraza al suelo, espero que no termine haciéndose daño.
Total, que esto me hizo recapacitar y como ya le he dicho a casi todos (Jose Luis y todos aquellos padres, ojerosos y desvelados) no todo depende de tu capacidad de organización, o de las ganas que le eches. Vamos que la responsabilidad es mucho más grande de lo que se ve desde fuera, y como dice el refrán "Cuando seas padre, comerás huevos"...
No termino de escarmentar, y no callo cuando debería. Hablo demasiado, y por tanto, termino metiendo la pata. Por mucho que diga "si no sales con la bici, es porque no te organizas" y otras paridas del estilo, no he sido consciente hasta este momento, de que las cosas no son como parecen.
